Desde los seis meses de edad asiste a sesiones de fisioterapia logrando recuperar parte de su movilidad.

Sin importar los obstáculos, hay muchas formas de expresarse cuando uno ama. Uno de los mejores ejemplos es el caso de Carlos Alberto Salvatierra Antezana, un joven con discapacidad múltiple que expresa su amor a través del baile, para así poder conectarse con los que le rodean.

Él tiene parálisis cerebral desde que nació, lo que le ocasionó que tenga problemas motrices y del habla. Sin embargo, gracias a años de fisioterapia constante, ha logrado avances significativos en su lucha por superar estas limitaciones.

A sus 33 años, y con dificultades para comunicarse verbalmente, Carlos Alberto encontró en el baile, las señas y al emitir algunos sonidos, una forma de socializar y expresar sus emociones.

“Le gusta bailar, le encanta bailar pese al estado que él tiene. Se da modos”, comentó su mamá, Ana María Antezana, quien recordó que la discapacidad de su hijo se debe a que sufrió una asfixia fetal antes del parto.

“El doctor me dijo que hasta los seis meses me iba a dar cuenta yo (si tenía o no parálisis cerebral o alguna consecuencia de la asfixia), él no se sentaba, no manejaba su cuerpo, o sea estaba como muertito. No se movía”, contó.

Con solo seis meses, Carlos Alberto comenzó sus sesiones de fisioterapia. Aunque ha logrado ciertas mejoras, su madre explica que «ha recuperado un poco, pero no al 100%,» y que él sigue siendo totalmente dependiente.

Ana María cuida de su hijo a diario, atendiendo todas sus necesidades. Aunque reconoce que es una labor agotadora, confiesa que Carlos Alberto tiene la habilidad de hacerla sonreír en los momentos más inesperados.

“Él trata de que yo sea feliz con él, porque no quiere verme triste. Mi alegría es que mi hijo sea feliz y que el resto de mi vida yo pueda darle la alegría que necesita”, agregó con lágrimas en sus ojos.

A pesar de las dificultades, Carlos Alberto mantiene una relación cercana con su hermano, quien lo apoya y lo acompaña en su día a día. Ana María participó en el concurso «El amor de mi madre no conoce límites», actividad desarrollada por el Ministerio de Salud, con un video que muestra su vida diaria junto a su hijo. Su dedicación fue reconocida al ser una de las ganadoras entre 61 participantes.

Dificultades en la comunicación
Uno de los mayores retos que Ana María ha enfrentado es la imposibilidad de entender el dolor de su hijo cuando se enferma. “Cuando él siente dolor, solo puede expresarlo con gritos y llanto, y no se puede saber qué es lo que le duele exactamente,» comenta. En una ocasión, tuvo que llevar a Carlos Alberto de emergencia a una clínica privada, donde le realizaron varios exámenes para determinar su malestar.

“Con ellos no puedes entender qué es lo que les duele realmente. Él trata de hacerme entender que le duele la cabeza, pero no le duele la cabeza. Es otra cosa”, comentó.

El costo de este tipo de atención es un desafío adicional para la familia. Carlos Alberto solo recibe el bono de discapacidad proporcionado por la Alcaldía de Cochabamba, y los demás gastos son cubiertos por su familia.

¿Qué es la Asfixia fetal?
La asfixia fetal se refiere a que un feto no recibe suficiente oxígeno durante el proceso de parto. Esto puede ocurrir por diversas razones, como falencias en el flujo sanguíneo a través del cordón umbilical, la compresión del cordón umbilical durante el parto, problemas en la placenta que afectan el intercambio de oxígeno y el dióxido de carbono o complicaciones en la respiración.

La parálisis cerebral es un término general que se refiere a un grupo de trastornos del movimiento y la postura que aparecen en la infancia y que afectan el control muscular por un daño en el cerebro en desarrollo. Esta afectación puede ocurrir antes del nacimiento, durante el parto o en los primeros años de vida del niño.

Los síntomas de la parálisis cerebral varían dependiendo de la gravedad y la ubicación del daño, pero comúnmente incluyen problemas con el control muscular, movimientos involuntarios, rigidez o flojedad muscular y problemas de equilibrio y coordinación, así como dificultades en la comunicación y el habla.

El tratamiento se centra en mejorar la calidad de vida del niño afectado, lo cual puede incluir terapia física para mejorar el control muscular y la movilidad, terapia ocupacional para ayudar con las habilidades diarias, terapia del habla para mejorar la comunicación, medicamentos para controlar los síntomas como espasticidad o convulsiones y, en algunos casos, cirugía para corregir problemas físicos.