ELIZABETH HERRERA: “EL DEPORTE PARALÍMPICO VIVE UN RENACIMIENTO, PERO AÚN FALTA APOYO ESTRUCTURAL”

La integrante de la comisión técnica del Copabol analiza los avances institucionales del movimiento paralímpico, advierte carencias en infraestructura y equipamiento, y proyecta la meta de llegar fortalecidos a Los Ángeles 2028.

El deporte paralímpico boliviano atraviesa una etapa de consolidación institucional que abre nuevas perspectivas internacionales, aunque todavía con vive con limitaciones estructura les que frenan su desarrollo. Así lo afirmó Elizabeth Herrera, miembro de la comisión técnica del Comité Paralímpico Boliviano (Copabol), quien trazó un diagnóstico amplio del sector.

“Actualmente la situación del deporte integrado y adaptado en Bolivia es muy interesante (…) estamos en un momento de renacimiento y fortalecimiento”, sostuvo la dirigente, y remarcó que el país empieza a posicionarse dentro del ciclo paralímpico.

UN PROCESO QUE RECIÉN SE CONSOLIDA

Herrera explicó que el movimiento paralímpico nacional debe entenderse en tres dimensiones: el deporte paralímpico, el sordoolímpico y el deporte adaptado. Cada uno —dijo— cumple un rol en la inclusión de personas con discapacidad. “Cuando hablamos de esta especialidad estamos hablando de un reciente nacimiento internacional que nos posibilita la visibilización de Bolivia”, afirmó.

En ese marco, subrayó que el reconocimiento institucional logrado en 2025 marca un punto de inflexión. “En septiembre, Bolivia ha recibido su acreditación internacional por parte del Comité Paralímpico Internacional, y en octubre la acreditación del Comité Paralímpico de las Américas. Con estas dos acreditaciones vamos formando parte del proceso paralímpico como tal”, precisó.

DISCIPLINAS CON MAYOR PROYECCIÓN

La comisión técnica identificó tres deportes como la base del crecimiento competitivo: paraatletismo, paranatación y parapowerlifting. “Son disciplinas que están en proceso de crecimiento porque nos permiten participar en el ciclo paralímpico con una mayor cantidad de deportistas y con la posibilidad de contar con preseas a nivel internacional”, explicó.

También destacó el trabajo de las disciplinas específicas: golbol, fútbol, judo para discapacidad visual, baloncesto en silla de ruedas, tenis en silla de ruedas, tenis de mesa, tiro con arco y vóleibol sentado.

No obstante, advirtió que el desarrollo aún es desigual y depende en gran medida del esfuerzo individual de dirigentes y familias.

LAS DIFICULTADES DEL DÍA A DÍA

Uno de los pasajes más críticos de la entrevista se centra en las barreras que enfrentan los paraatletas. “Las dificultades no están muy alejadas de las que viven los atletas convencionales”, señaló Herrera, aunque aclaró que en el deporte adaptado se suman exigencias técnicas y logísticas adicionales. La falta de infraestructura accesible aparece como uno de los principales cuellos de botella.

“Tenemos muchos escenarios deportivos que no cuentan con rampas o con la adecuación necesaria. La infraestructura es un elemento que muchas veces es limitante para el proceso de trabajo”, remarcó.

Puso como ejemplo el golbol, disciplina que requiere superficies específicas. “Necesitamos pisos especiales con cierta flexibilidad para el contacto del balón (…) lamentablemente no podemos contar con esos escenarios”, dijo.

EQUIPAMIENTO: COSTOS QUE ASFIXIAN

El tema económico atraviesa todo el sistema paralímpico nacional.

Herrera fue enfática al describir la situación. “En baloncesto sobre silla de ruedas o paraatletismo hablamos de sillas deportivas que pueden bordear los mil o mil quinientos dólares”, explicó.

La realidad, añadió, obliga a soluciones improvisadas. “Muchos deportistas tienen que recurrir a sillas hechizas o rehabilitar sillas con más de diez años de uso”, lamentó.

A ello se suman los costos de importación. “Los pocos balones especiales que llegan al país vienen triplicados en cuanto a costo”, indicó. Incluso cuando existen donaciones internacionales, los aranceles terminan encareciendo el proceso. “Los aranceles duplican bastante los costos y ya no logran ser donaciones como tal”, subrayó.

 

 

 

VIAJAR TAMBIÉN ES UN DESAFÍO

La logística de competencia representa otra dificultad poco visible. Herrera relató problemas recurrentes con el transporte del equipamiento. “Compramos el pasaje del deportista, pero adicionalmente tenemos que pagar el transporte de las sillas”, explicó.

En algunos casos, el daño del material genera pérdidas irreparables. “Hemos tenido que enfrentar que las líneas aéreas no saben manipular nuestras sillas (…) con un maltrato terminamos perdiéndolas”, denunció.

COMPETENCIAS EN AGENDA

Para la presente gestión, Bolivia alista su participación en los Juegos Parasuramericanos de Valledupar con varias disciplinas. “Tenemos baloncesto sobre silla de ruedas damas, voleibol sentado varones, tiro con arco, tenis sobre silla de ruedas y tenis de mesa”, detalló.

Copabol también trabaja en la clasificación de nadadores y paraatletas mediante opens internacionales, con la mira puesta en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2027.

En el ámbito interno, se desarrollarán campeonatos nacionales federativos y eventos multideportivos.

DETECCIÓN DE TALENTOS: UNA TAREA PENDIENTE

Herrera reconoció que la base deportiva aún es reducida y con atletas de edad madura. “Muchos de nuestros deportistas ya tienen una edad madura”, admitió.

Por ello, Copabol impulsa procesos de captación. “Estamos trabajando en la detección de talentos y en la formación de profesionales que acompañen este proceso”, explicó.

Aclaró que en el deporte adaptado los talentos pueden aparecer a partir de los 17 años, lo que obliga a estrategias diferentes respecto al deporte convencional.

EL IMPACTO QUE VA MÁS ALLÁ DEL DEPORTE

Más allá de lo competitivo, la dirigente enfatizó el valor social del paralimpismo. “La práctica deportiva cambia la mirada de la población; se deja de ver con lástima y se pasa a admirar la destreza de nuestros paraatletas”, afirmó.

En esa línea, Copabol impulsa un proyecto de inclusión plena. “No se trata solo de incluir a una persona, sino de que sea parte real de los clubes y de la sociedad deportiva”, explicó.

 

FAMILIAS: EL PILAR SILENCIOSO

Herrera fue contundente al describir quién sostiene realmente el sistema. “Entre un 80 y 90 por ciento de nuestros paraatletas todavía viven en un sistema familiar dependiente”, señaló.

Eso convierte a los hogares en el principal soporte económico y emocional. “Son las familias las que logran acompañar y alentar (…) Sabemos que para ellos son gastos extra”, reconoció.

ARTICULACIÓN CON EL ESTADO

En el plano institucional, Copabol mantiene coordinación con el Viceministerio de Deportes y empresas estatales. “Hemos tenido un gran acercamiento con el viceministro y sus directores”, indicó.

Sin embargo, la dirigente identificó una deuda estructural. “Creemos que por el momento no se cuenta con una política nacional específica para fortalecer el deporte para personas con discapacidad”, advirtió.

VISITA INTERNACIONAL EN MARZO

Entre el 22 y 25 de marzo el país recibirá a las autoridades del movimiento paralímpico mundial. “Su visita es para ayudarnos a fortalecer la mirada del movimiento paralímpico a nivel nacional”, explicó Herrera.

El objetivo es posicionar el tema en la agenda pública y deportiva.

EL SUEÑO: JUEGOS PARABOLIVARIANOS 2029

Uno de los anuncios más ambiciosos del movimiento paralímpico boliviano es la posibilidad de que el país organice los primeros Juegos Parabolivarianos en 2029, aprovechando la postulación de La Paz como sede de los Juegos Bolivarianos convencionales.

Desde Copabol se considera que este escenario podría convertirse en un punto de inflexión para la infraestructura deportiva inclusiva.

“Nuestro sueño es pensar en Los Ángeles 2028, pero también soñar con un 2029 organizando los primeros Juegos Parabolivarianos en nuestro país”, afirmó la dirigente.

La estrategia comprende gestionar este objetivo durante la visita del presidente del Comité Paralímpico Internacional, Andrew Parsons, tomando en cuenta que la infraestructura prevista para los Bolivarianos podría adaptarse al deporte paralímpico.

LA META: LOS ÁNGELES 2028

Copabol trabaja con un horizonte claro. “Estamos pensando en una gestión 2026-2028 que nos permita llegar a los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles”, afirmó.

La estrategia apunta a resultados graduales. “Hay que trabajar primero en poner marcas mínimas en nuestro país (…) eso será el puntal para incorporar más deportistas”, sostuvo.

UN CAMBIO DE MIRADA

La dirigente cerró con un mensaje dirigido a autoridades, empresas y sociedad. “Una persona con discapacidad primero es una persona y tenemos que aprender a mirarla como tal”, enfatizó.

Y añadió una reflexión que resume el desafío del paralimpismo boliviano: “Necesitamos trabajar juntos para brindar mejores condiciones de vida a nuestros paraatletas (…) se lo merecen como cualquier otra persona”.