FLORA SIÑANI, FORTALEZA SIN LÍMITES

 

LA MUJER QUE ABRIÓ CAMINO AL DEPORTE PARALÍMPICO BOLIVIANO

Exdirigente del Comité Paralímpico Boliviano, deportista y defensora de los derechos de las personas con discapacidad, Flora Virginia Siñani Mamani relata su historia de lucha, liderazgo y resiliencia. Su trayectoria refleja cómo el deporte puede convertirse en una herramienta de inclusión, dignidad y transformación social.

UNA VIDA MARCADA POR EL LIDERAZGO

La historia de Flora Virginia Siñani Mamani está atravesada por la perseverancia. Nacida con una discapacidad congénita que le impidió caminar con normalidad desde la infancia, su camino estuvo lleno de obstáculos. Sin embargo, lejos de rendirse, transformó cada dificultad en un impulso para salir adelante.
Madre de dos hijas y técnica en órtesis y prótesis, Siñani se ha convertido con los años en una referente del deporte inclusivo en Bolivia. Su vocación por el liderazgo surgió desde muy joven. “Siempre me ha llamado la atención ser dirigente. Desde el colegio ya participaba en la dirigencia estudiantil y luego, cuando conocí el deporte integrado, empecé a involucrarme más en la organización del deporte para personas con discapacidad”, recuerda.
Ese interés la llevó a involucrarse en clubes deportivos y en organizaciones sociales vinculadas a la discapacidad, un espacio donde comenzó a comprender las dificultades que enfrentaban miles de personas en el país.
En aquellos años, según relata, el reconocimiento estatal hacia las personas con discapacidad era prácticamente inexistente. El deporte se convirtió entonces en una herramienta de visibilidad y lucha social. “Mediante el deporte empezamos a hacernos visibles. En ese tiempo se logró algo muy importante: el carnet de discapacidad para muchas personas que antes ni siquiera eran reconocidas por el Estado”, señala.

AL FRENTE DEL MOVIMIENTO PARALÍMPICO

El trabajo dirigencial de Siñani fue creciendo con los años hasta que, en 2019, asumió la presidencia del Comité Paralímpico Boliviano (Copabol), una institución que en ese momento atravesaba un proceso de reorganización.
Su gestión se concentró en fortalecer la institucionalidad del deporte paralímpico en el país.
Entre los logros más importantes estuvo la actualización de los estatutos y reglamentos de la institución para adecuarlos a los estándares del Comité Paralímpico Internacional. Esto permitió consolidar la estructura del organismo y abrir nuevas oportunidades para los deportistas bolivianos. “Logramos actualizar los estatutos y conseguir la personería jurídica. Gracias a eso también obtuvimos el reconocimiento internacional del Comité Paralímpico Internacional, lo que abre muchas puertas para los deportistas bolivianos”, destaca.
Sin embargo, reconoce que uno de los mayores desafíos fue lograr la integración entre los diferentes sectores de la discapacidad.
El movimiento paralímpico boliviano reúne a deportistas con discapacidad física, visual y auditiva, cada uno con necesidades y demandas propias. “Al principio fue difícil porque cada sector luchaba por su espacio. Pero con el tiempo fuimos aprendiendo a trabajar juntos para fortalecer el deporte paralímpico”, explica.

OBSTÁCULOS Y DISCRIMINACIÓN
La vida de Siñani también estuvo marcada por experiencias de discriminación que, lejos de debilitarla, reforzaron su determinación.
Uno de los momentos más difíciles ocurrió durante su infancia, cuando su familia tuvo que insistir durante años para que pudiera ingresar a la escuela. “Mi mamá intentó tres años consecutivos que me aceptaran en la primaria. Recién cuando una persona cercana a mi familia reclamó con fuerza, pude entrar al colegio”, relata.
Más adelante, cuando decidió estudiar para convertirse en técnica en órtesis y prótesis, volvió a enfrentar prejuicios. “En ese tiempo había mucho machismo. Algunos compañeros me decían que las mujeres no teníamos que estudiar eso, que debía estar en la cocina o lavando ropa”, cuenta.
Pese a esas dificultades, logró concluir su formación profesional y hoy ejerce esa actividad ayudando a otras personas con discapacidad.
También recuerda situaciones de discriminación dentro del ámbito universitario. “Había un ayudante que me miraba con menosprecio y decía que yo estaba ahí para que tengan lástima de mí. Pero eso no me detuvo”, afirma.

LA FUERZA DE LA FAMILIA

En los momentos más difíciles, la familia fue un apoyo fundamental para continuar adelante.
Sus padres y hermanos le enseñaron desde pequeña el valor del esfuerzo y la perseverancia. “Cuando yo flaqueaba, ellos siempre me decían que debía agradecer por lo que tenía y seguir adelante. Gracias a ellos nunca me rendí”, recuerda.
Ese respaldo fue clave para enfrentar los momentos en los que pensó abandonar sus metas. “Muchas veces estuve a punto de tirar la toalla, pero mi familia siempre estuvo ahí para animarme”, dice:

EL DEPORTE COMO TRANSFORMACIÓN

El deporte llegó a su vida cuando tenía 22 años, casi por casualidad. Una amiga la llevó a conocer el básquetbol sobre silla de ruedas, disciplina que marcaría el inicio de una nueva etapa.
A partir de entonces comenzó a practicar diferentes deportes adaptados como hockey, handball y voleibol sentado.
Gracias a esa experiencia, no solo mejoró su condición física y emocional, sino que también tuvo la oportunidad de viajar y conocer nuevos lugares. “Gracias al deporte pude conocer los nueve departamentos de Bolivia y también viajar a Argentina, Brasil y Chile. Para mí ha sido una experiencia muy hermosa”, afirma.
Para Siñani, el deporte cumple una función terapéutica y social fundamental. “La mejor fisioterapia que he conocido es el deporte. Te mantiene activo, te da alegría y te permite compartir con otras personas”, sostiene.

EL FUTURO DEL DEPORTE PARALÍMPICO
Siñani observa con optimismo el crecimiento del deporte paralímpico en Bolivia, aunque reconoce que aún existen muchos desafíos.
Uno de los principales es la falta de infraestructura deportiva adaptada y de mayor apoyo institucional. “Estamos avanzando, quizá un poco lento, pero hay entusiasmo en los deportistas. Muchos están entrenando para alcanzar las marcas mínimas y competir internacionalmente”, explica.
Su sueño es ver a Bolivia con una delegación sólida y multidisciplinaria en competencias internacionales. “Sueño con una selección bien formada, con deportistas en natación, atletismo, powerlifting, voleibol y otras disciplinas que puedan representar al país y traer logros para Bolivia”, afirma.

UN MENSAJE EN EL DÍA DE LA MUJER

En vísperas del Día Internacional de la Mujer, Siñani reflexiona sobre el significado de su experiencia como mujer, madre, dirigente y deportista.
Asegura sentirse orgullosa de lo que ha logrado a lo largo de su vida. “Estoy feliz por lo que he alcanzado. Tal vez no todo lo que soñé, pero sí muchas cosas que ni siquiera imaginaba”, señala.
Su mensaje está dirigido especialmente a las mujeres con discapacidad que sienten que sus sueños son inalcanzables. “Nunca hay que dejar de soñar. A veces cuesta más, pero siempre se puede lograr si uno se esfuerza y cree en sí mismo”, afirma.
También invita a las mujeres a acercarse al deporte como una herramienta para mejorar su calidad de vida. “El deporte te mantiene joven, te da alegría y te permite compartir con amigos. Es una forma de seguir adelante”, dice.🖊️ AEP.