Para Pilar Jáuregui, la ventana del Para bádminton se abrió a través de Pedro Pablo de Vinatea, un destacado jugador peruano con un destacado palmarés a nivel internacional.

Pilar Jáuregui vio cómo su mundo se hacía pequeño.

Aunque la badmintonista peruana nació con una luxación de cadera congénita bilateral, esta condición no supuso mayor problema durante sus primeros años de vida.

Fue sobre los diez años cuando el dolor más fuerte empezó a aparecer. Progresivamente Jáuregui dejó de poder saltar, de correr, de caminar. Entró en una espiral de cirugías, terapias, rehabilitaciones. Y aparecieron el bastón, las muletas, la silla de ruedas.

«No podía tener una vida como casi todos los llevaban, porque tenía que estar cuidándome y en terapia, tratando de volver a caminar», explicó en una entrevista para Infobae. «Era muy difícil estar postrada o ver que después de operaciones mejoraba y luego empeoraba. Con el tiempo, podía caminar menos, saltar menos y correr menos».

Y a los problemas de salud se sumó la depresión.

En ese punto y con el apoyo de sus padres, el deporte jugó un papel fundamental para Pilar Jáuregui: le permitió sentirse activa y, sobre todo, recobrar mucha seguridad en sí misma.

Hacer su mundo grande de nuevo.

Los inicios de la paralímpica peruana Pilar Jáuregui

La historia de Pilar Jáuregui con el Para bádminton no es la de un amor a primera vista.

Ni siquiera fue el primero, pues antes llegaron las maratones o la Para natación, que escogió porque en el agua podía prescindir de las muletas y la silla de ruedas.

“Las primeras veces que hice deporte eran muy dolorosas”, confesó en una entrevista con el Instituto Peruano del Deporte. “Se salía la cadera o terminaba muy dolorida. Pero todo es cuestión de entrenar e ir adaptándose, y también hay [ayudas como] terapia, o una silla de ruedas adaptada a ti”.

El bádminton tampoco fue el primer deporte donde compitió a nivel internacional. Fueron el tenis, donde compitió durante tres años entre Ecuador y Chile, y el baloncesto en silla de ruedas, donde disputó el Mundial de 2014 y los Juegos Parapanamericanos de 2015, ambos en Toronto (Canadá).

Fue precisamente después de este último evento donde tomó la determinación de cambiar de deporte. Con una particularidad: quería que fuera individual para ser la responsable de sus victorias y sus derrotas; y un gran objetivo: ganar una medalla de oro en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019.

Para Pilar Jáuregui, la ventana del Para bádminton se abrió a través de Pedro Pablo de Vinatea, un destacado jugador peruano con un destacado palmarés a nivel internacional. Le invitó a ver una competencia en vivo y le presentó a los entrenadores, pero Jáuregui reconoce abiertamente que de entrada este deporte no le gustó. Necesitó tiempo y conocerlo más a fondo para aprender a amarlo.

“[El Para bádminton] es un deporte increíble que reúne muchas capacidades: tienes que ser rápido reaccionando, moviendo la silla, es muy psicológico… Y poco a poco me fue atrapando», afirmó para el Instituto Peruano del Deporte.

El oro soñado de Pilar Jáuregui en Lima 2019

Así empezó a tomar forma el objetivo de Lima 2019, un sueño que fue haciéndose más grande según se acercaba la gran cita.

“Desde 2015 estuve entrenando solamente para eso. Además, el tema psicológico, las emociones… Era bien fuerte”, rememoró Pilar Jáuregui. “Recuerdo que al principio me decían ‘Lima 2019’ y yo temblaba”, añadió entre risas.

Hasta que llegó aquel punto decisivo y esa ansiada medalla de oro con la que pudo decirse ‘por fin’.

Lejos de ser un final, aquella medalla de oro fue el principio de todo lo que vino después.

El debut en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020; el título de campeona del mundo en 2022, también en la capital japonesa; el número uno del ranking mundial; el doble oro (individual y dobles) en los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2023; y París 2024.

Una carrera brillante en la que, como declaró a TVPerú, queda un triunfo por encima de todos:

«Competir es volver a sentir la felicidad de cuando era niña, y sobre todo sentir que no tengo límites»

(Fuente:olympics.com)