La natación fue su vida durante más de dos décadas, sin embargo en el ciclismo encontró una segunda vida deportiva.

Ricardo Ten le dio a España la primera medalla de los Juegos Paralímpicos de París 2024 con un bronce en la prueba de persecución C1. Es su novena medalla paralímpica pero solo la segunda en el ciclismo para un deportista que ha encontrado sobre la bicicleta una segunda vida deportiva.

En su caso, quizá sería más exacto hablar de ‘reencuentro’, pues la bicicleta fue de alguna manera el primer amor de Ricardo Ten: aprendió a montar a los tres o cuatro años y le sirvió de motivación para sobreponerse a las graves lesiones que le provocó una descarga eléctrica cuando era niño: perdió los dos brazos y una pierna, y el 75% de su cuerpo quedó quemado.

«Entre mi padre y mi hermano me adaptaron una [bicicleta] y cuando lo conseguí fue como derribar un muro y saber que sí podía conseguir eso que tanto anhelaba, podría lograr todo lo que me propusiera», relató en una entrevista para Marca.

Ricardo Ten practicó todo tipo de deportes, desde el ciclismo de montaña al tenis de mesa, pasando por el baloncesto en silla de ruedas o el fútbol-5, pero fue la natación la primera que centró su interés a nivel competitivo.

La natación fue su vida durante más de dos décadas, en las que conquistó siete medallas en los Juegos Paralímpicos (tres oros, una plata y tres bronces) y 13 en los Campeonatos del Mundo (cuatro de oro, cuatro de plata, cinco de bronce).

Sin embargo, ese mismo fuego competitivo que lo mantuvo en la élite durante dos décadas le hizo cambiar de disciplina cuando sintió que ya no era posible pelear con los mejores.

«Yo soy un tío que me gusta mucho la competición y cuando vi que estaba lejos de poder estar arriba en las competiciones, la motivación y la ambición bajan», declaró en una entrevista para El Mundo.

Ricardo Ten: de estrella de la natación a triunfar en el ciclismo

Ricardo Ten anunció su retirada de la Para natación tras el Mundial de 2017, y durante ese periodo de cambio llegó incluso a probar el esquí alpino, pero encontró su nueva vida deportiva allí donde había empezado todo, el Para ciclismo.

Sostiene que esos veinte años compitiendo en la Para natación de élite le ayudaron a que la transición fuera más sencilla, por condición física y trabajo mental. También la familiaridad con la bicicleta, aquel primer amor recobrado.

Pero ni así era posible imaginar lo que estaba por venir: en siete años, solo en pruebas individuales ha acumulado 25 medallas mundiales (15 en pista y 10 en ruta) y se ha proclamado campeón del mundo en 14 ocasiones (10 en pista y cuatro en ruta).

Semejante botín hacía presagiar un gran estreno en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 pero, aunque logró una medalla de bronce en la prueba de velocidad por equipos junto a Pablo Jaramillo y Alfonso Cabello, le dolió irse de vacío en el ciclismo en ruta y no subir también al podio en una prueba individual.

Fueron las dos espinas que le quedaron clavadas, y las que lo han impulsado en este ciclo.

Durante esta última parte, Ricardo Ten ha centrado sus esfuerzos en la contrarreloj de ruta, una prueba en la que ha sido doble campeón del mundo y un trabajo que, auguraba, podía venirle bien para el evento de 3 kilómetros de persecución individual en pista.

Dicho y hecho: en su primera prueba en París 2024, Ricardo Ten se sacó la primera espina ganando la medalla de bronce en persecución.

Después de quedarse a apenas un segundo de meterse en la final, el valenciano dominó el duelo contra el alemán Pierre Senska para conquistar esa ansiada primera medalla individual en su primera oportunidad.

Ten competirá en otros dos eventos de ciclismo en pista (contrarreloj C1-3 1.000 m y velocidad por equipos C1 750 m) antes de pasar a la carretera, donde el 4 de septiembre espera su otro gran objetivo: la contrarreloj en ruta.

(Fuente: olympics.com)